
Quienes apoyaron
el acuerdo humanitario en la marcha del 5 de julio, fueron
violentados y violentadas
Bogotá,
julio 5 de 2007. -Miles
de personas en el país se sumaron al llamado que
hizo el Gobierno Nacional y los mandatarios regionales y
municipales del país a través de los medios
masivos de comunicación para salir a las calles en
la jornada "Colombia entera contra el secuestro y por
la libertad”. Sin embargo, muchos de esos miles solicitaban
además, el acuerdo humanitario y se solidarizaban
con los familiares de los diputados del Valle del Cauca
asesinados en cautiverio.
La
marcha nacional del 5 de julio estuvo precedida por una
campaña oficial de medios dirigida exclusivamente
en términos del secuestro, desconociendo que hay
personas retenidas por razones del conflicto armado del
país y sin tener en cuenta las diferencias que de
ellas hace el Derecho Internacional Humanitario (D.I.H),
propias en un conflicto interno. Los medios de comunicación
se polarizaron al dar una sola versión del conflicto
que no se caracteriza por ser la versión real, generando
una división en la ciudadanía y radicalizando
a aquellos que apoyaban al Gobierno Nacional en su apuesta
militarista. Así fue que el presidente Álvaro
Uribe afirmó que su Gobierno, con el apoyo de las
comunidades, despejará al país, pero de terroristas
y además aseguró que la Fuerza Pública
no abandonará "ni un solo milímetro del
territorio nacional".
Esto trajo como consecuencia
que las personas que marchábamos por el acuerdo humanitario,
como varias organizaciones pertenecientes a la Asamblea
Permanente de la Sociedad Civil por la Paz, fuéramos
agredidas.
Durante
la caminata en Bogotá nos tildaron de guerrilleros-
asesinos por defender el acuerdo humanitario; nos arrugaron
y rompieron en nuestra cara el texto impreso de la quinta
papeleta que se ha promovido desde diferentes organizaciones
de Derechos Humanos y Paz como un Mandato por la libertad,
el acuerdo humanitario y la paz; pero el peor atropello
lo tuvo que vivir Carolina Charry, hija del Carlos Alberto
Charry, diputado del Valle del Cauca asesinado el pasado
18 de junio.
Carolina Charry fue abucheada
en frente de la Iglesia la Ermita de la ciudad de Cali al
decir: “Gracias por movilizarse para rechazar las
políticas de gobierno que están manchadas
con la sangre de mi amado padre y de diez de sus compañeros
asesinados con él, a quienes un presidente indolente
se negó a escuchar cuando en todos los tonos le suplicaron
declarar a Pradera y Florida ZONA DE ENCUENTRO PARA EL ACUERDO
HUMANITARIO, como única posibilidad de volver con
vida a casa. El despeje no es un deseo de los familiares,
es una necesidad de las víctimas del secuestro.”
Inmediatamente después,
el ministro del interior y “justicia”, Carlos
Holguín Sardi refutó estás palabras
y salió a defender al Gobierno nacional.

Las personas que solicitamos
el acuerdo humanitario, no apoyamos a ninguna de las partes
en conflicto, tan solo buscamos que aquellos retenidos y
secuestrados disfruten de la libertad.
Consideramos que no será
posible si los involucrados en el conflicto armado del país
no asumen la vía del diálogo y la negociación.
No entendemos cómo
algunas personas que salieron a marchar y a formar la gran
cadena humana salieron agrediendo, acallando y violentando
a otros, si se suponía que precisamente, se realizaba
una marcha por la paz de Colombia y la liberación
de los secuestrados y retenidos.
A continuación,
la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz,
reproduce el discurso de Carolina Charry
Buenas Tardes. Soy Carolina,
hija del Diputado Carlos Alberto Charry asesinado por las
FARC con la complicidad del Gobierno Nacional que fue inferior
al compromiso de devolverlos con vida.
Soy una Colombiana que
hace más de 5 años no puede abrazar a su papá,
no puede contarle sus sueños, no puede sentir su
protección, no puede recibir su bendición
cada día, no puede mirarlo a los ojos y decirle TE
AMO CON TODO MI CORAZÓN, TE NECESITO, NO QUIERO SEGUIR
VIVIENDO SIN TI.
Pero hoy estas carencias
no son las únicas que tengo que soportar, ahora se
me niega la posibilidad de despedir a mi padre, al mayor
Guevara y a 10 Diputados más del Valle del Cauca
como se merecen unos buenos padres, esposo, hijos y amigos,
con un ritual que le permita ejercer su derecho a escoger
su religión y con la entrega de sus restos mortales
a la tierra de la cual provienen, acompañados de
las personas que más aman: su familia y sus amigos.
Estoy aquí en primer
lugar para agradecer, en nombre de las familias, la solidaridad
demostrada con su presencia en esta marcha y, en segundo
lugar, para dejar claro lo que se busca con este acto y
evitar que el oportunismo del gobierno distraiga la verdadera
razón de tan grande acompañamiento, que se
repite en diferentes ciudades de nuestra patria y que simboliza
el dolor del país no solo por la infamia cometida,
sino por la negligencia demostrada.
Gracias por movilizarse
con las familias Echeverri, Giraldo, Narváez, Barragán,
Varela, Pérez, Quintero, Hoyos, Arismendi, Orozco,
Charry y Guevara para EXIGIR a las FARC respeto por nuestro
dolor, respeto por la dignidad de los muertos, respeto por
un país que se avergüenza de la guerrilla que
perdió el rumbo y que ha sido incapaz militar, ideológica
y políticamente de lograr el respaldo del país
y que por el contrario se ha quedado sola en medio de su
locura. Nuestros muertos nos pertenecen!
Gracias por movilizarse
para rechazar las políticas de gobierno que están
manchadas con la sangre de mi amado padre y de diez de sus
compañeros asesinados con él, a quienes un
presidente indolente se negó a escuchar cuando en
todos los tonos le suplicaron declarar a Pradera y Florida
ZONA DE ENCUENTRO PARA EL ACUERDO HUMANITARIO, como única
posibilidad de volver con vida a casa. El despeje no es
un deseo de los familiares, es una necesidad de las víctimas
del secuestro.
Soy de la generación
que creció con un gobierno constitucionalmente elegido
pero que lastimosamente decidió ponerse al mismo
nivel de una guerrilla sin ideales y cargada de injusticia
y maldad, al haber dejado en manos de las FARC la vida de
los secuestrados, a pesar de tener los argumentos e instrumentos
jurídicos, políticos, humanitarios y morales
para devolverlos con vida a la libertad.
Que falta de vergüenza
y de respeto que uno de los protagonistas de nuestra tragedia
marche hoy en Bogotá para ocultar su responsabilidad,
para levantar una nueva cortina de humo a sus desaciertos
y para no levantar más malicia sobre su falta de
corazón, aunque seguramente su conciencia no le permitirá
volver a dormir tranquilo sabiendo que pudo haber salvado
a mi papá, al mayor Guevara, a los Diputados del
Valle y a decenas de víctimas de las FARC
Que incapacidad moral la
de una guerrilla que secuestra pueblo para luego decir que
fue el fuego cruzado le mato la presa y se esconde tras
mensajes virtuales solo para ofender al adversario y fingir
unas condolencias en las que nadie confía, porque
ellos no conoce el significado de la piedad, de la compasión,
del dolor ajeno.
Colombianos con sus corazones
limpios de rencor por no haber padecido las humillaciones
ni las atrocidades de los dos antagonistas más parecidos
que ha conocido la historia colombiana, no permitan que
se siga gobernando con encuestas y hagan posible el regreso
de nuestros muertos, permitan que nuestras familias puedan
empezar a elaborar el duelo con un sepelio y, sobre todo,
apoyen la zona de encuentro, de lo contrario esta marcha
la seguiremos repitiendo cada vez que las FARC asesinen
otros compatriotas o el Presidente Uribe decida experimentar
con nuevos rescates fallidos, de lo cual dan cuenta secuestrados
con 10 años de cautiverio sin resultados exitosos.
Solicitamos su solidaridad
diaria, no solo el día de la marcha. La solidaridad
es apoyar el Acuerdo Humanitario, es exigir la zona de encuentro,
es exigir la entrega de los cuerpos de los secuestrados
asesinados, es negarse a escuchar las injurias y calumnias
que algunos intentan levantar sobre nosotros solamente para
desprestigiar nuestra lucha y hacerle eco a los violentos,
a los que solo hablan el lenguaje del mal y de la guerra.
Somos gente de bien que no sabe hacer cálculos malignos
y que poco conoce de estrategias, pues si así fuera
las habríamos utilizado para traer con vida a nuestros
seres queridos.
No soporto más dolor,
más indignación, más tristeza, más
rabia, más humillaciones para tener de nuevo a mi
papá… o lo que quede de él. Ayúdenos
a recuperar los cuerpos de los Diputados del Valle y del
Mayor Guevara. Hagamos frente común para obtener
el regreso de nuestros muertos y de los que hoy todavía
están vivos.
Las FARC no pueden seguir
burlándose de nuestro dolor, pueden dejar los cadáveres
en cualquier lugar de la selva y escapar antes de informar
las coordenadas, así podremos recuperar un poquito
de la dignidad que le arrebataron a nuestros familiares
y que se empeñan en destrozar.
NO AL SECUSETRO
DE LOS VIVOS NI DE LOS MUERTOS.
PARA RECUPERAR A
NUESTRO UNICO SOBREVIVIENTE SIGIFREDO LOPEZ Y A LOS DEMÁS
SECUESTRADOS
ACUERDO HUMANITARIO
YA!
GRACIAS COLOMBIA!
Cali, Julio
5 de 2007
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